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viernes, 19 de junio de 2009

Aquél disco de 1999/III

Café Tacuba - Revés/Yosoy


Sin duda Café Tacuba es una de las bandas más grandes que ha dado el país. Con grande me refiero a su popularidad, su exposición en el extranjero, la manera en que está posicionada en el inconsciente colectivo. Hay muchas personas que pregonan sin el mayor reparo que son “la mejor banda de México”. Y hay otro sector que los detesta y que los señala como “la banda más sobrevaluada de México”. Al ser una banda grande, levanta pasiones enormes, pero lo cierto es que, en su mayoría, tanto detractores como fanáticos acérrimos han pasado por alto el que probablemente sea su disco más inspirado y propositivo.

En 1999, tras ganarse el respeto de la crítica y del público con el disco Re y anotarse varios hits radiales como La ingrata, Chilanga banda y las flores, la banda de satélite entregaron uno de los álbumes más arriesgados que haya creado un conjunto mexicano con éxito mediatico: Revés/Yosoy.

La parte Yosoy es una especie de álbum concepto. En él, los tacubos exponen sus inquietudes melancólicas, reflexivas, ecologistas y nostálgicas de una forma realmente inspirada. Hay sonidos autóctonos, hay experimentación electrónica, está la aguda voz de Rubén Albarrán, pero también se asoman las voces de los otros tres integrantes. Canciones como El padre, La locomotora, El polen, Muerte chiquita, Bicicleta, El espacio y Lento son de las mejores composiciones que ha entregado el grupo en sus ahora 20 años.

Y mientras que Yosoy es la parte “literal”, Revés es más visceral. Es un disco instrumental, creado en su mayoría en el estudio, al calor del ensayo. Es algo extraño de escuchar, ya que no hay pasajes ultra virtuosos al estilo King Crimson, va más por la creación de ambientes y el resultado es satisfactorio. Hay colaboraciones de Guili Damage de los exquisitos y Kronos Quartet, y las piezas son memorables a pesar de no contar con vocales.

De ambos discos salieron varios sencillos, los cuales contaban con videos un tanto bizarros, en los que casi no se veían los integrantes de la banda y que tenían una propuesta visual interesante. Uno de ellos, el de Revés, es uno de mis videos favoritos hechos en México.

Revés/Yosoy es una de esas joyas del rock mexicano, sin embargo, no le fue bien en ventas, por lo que actualmente se encuentra descontinuado. El grupo se sintió un poco defraudado por el recibimiento y por mucho tiempo dejó de tocar en vivo las piezas de éste disco. Lo cierto es que, ahora que cumplen 20 años, es un buen momento para darle una oportunidad al Revés/Yosoy. Los fans más eufóricos deberían escucharlo para reforzar sus argumentos. Y los detractores más agresivos tendrían que darle una oportunidad antes de emitir un juicio.



Calificación: 10

sábado, 28 de marzo de 2009

Aquél disco de 1999/II


En la industria de la música siempre han existido los productos desechables, oportunistas, prefabricados para satisfacer las modas de un momento específico del tiempo. Un vil producto de consumo rápido. En algunas ocasiones es muy evidente cuando uno se topa con estos productos (no creo que a nadie le sorprenda la plasticidad de las Spice Girls o de Rebelde), pero hay ciertos productos que son desenmascarados completamente con el paso de los años. Productos que parecían auténticos, pero que el tiempo se encargó de poner en su lugar. Este es el caso de Limp Bizkit. En 1999 eran los reyes del mundo, tenían hordas de fans y al mundo en su bolsillo. ¿Y hoy qué pasa? Se van a reunir y a nadie le importa.

¿Y qué era Limp Bizkit? Una banda comandada por Fred Durst, un personaje… emmm… llamémoslo peculiar. Un cuarentón vistiendo shorts y una gorrita roja de los Yankees de Nueva York para ocultar su calvicie. En la guitarra se encontraba un ser que gritaba a los cuatro vientos “¡hola mundo, soy excéntrico, mírenme”. Los fans solían exagerar sus habilidades con las seis cuerdas, pero la verdad es que sólo se apantallaban porque parecía muñeco de Todd McFarlane. Y los demás, pues quién sabe. Ah sí, tenían un DJ. Es que tocaban un género muy novedoso para la época, el rap metal. Y estaban apadrinados por el vocalista de Korn (y Korn lo era todo a finales de los noventa).

El disco más exitoso de la banda salió en 1999, se llama Significant other (duh). En mi salón de clases de la secundaria era Él disco. Mis compañeros de salón tenían discusiones de quién era más rudo, si el cabrón de Fred Durst o el puto de James Heatfield. Y ni modo, la inercia me llevó a comprar tal disco. ¿Qué tanto le estaba diciendo a mi generación este grupo?

Ahora no recuerdo bien este álbum, hace años que no lo escucho. Recuerdo que comienza con una intro muy mamila con voz distorsionada diciendo tonterías como “Limp Bizquit is in the house”. También recuerdo las rolas más populares como Nookie, Break Stuff y “la del video donde salen en la cárcel y los ahogan”. Las letras y la actitud parecían perfectas para la secundaria. Puras burradas tipo “hoy amanecí muy enojado y quiero romper las cosas que tengo en mi cuarto”, “soy bien macho y sólo quiero sexo”, “tú no sabes nada, nosotros somos la neta, somos los más malos”. Digo, cómo no iban a pegar, si le estaban diciendo a los pubertos “ser puberto rifa ese”.

Ya visto con la lejanía de los años, ese Fred Durst resulta de lo más patético. Es como el tío que le quiere hablar a los “chavos” para él sentirse joven. “Quiúbole chaviza, vamos a tirar el rostro, pero acá alivianados ¿no? El reven va a estar re suave”. Cuando se les fue el guitarrista, el tío sintió que se le acababa la credibilidad y se fue a tatuar a Kurt Cobain y a Elvis Presley en el pecho (jajajaja). Se fue de gira con Metallica y los Deftones y ¡madres! Ya no impresionaban a nadie y tenían que despedirse tras ser abucheados. Durst, sin perder el estilo y la dignidad, se despedía de su público con un maduro y diplomático “fuckin pussys!”.

Lo último que supe es que el señor Dust se dedicó al mundo de las disqueras, creando productos desechables para adaptarse a las modas de los dosmiles con bandas clones de interpol como she wants revenge. Ah, y que quería revivir a su banda con la alineación original (incluyendo al pintado de los ojos negros), cosa que parece que a nadie le importó. Todo cae en su lugar, ni modo.



Ya bájese tío, ya anda muy pedo.

Significant Other:4

domingo, 11 de enero de 2009

Aquel disco de 1999/I

¿Recuerdan qué hacían en 1999? Ciertamente, nuestros intereses y preocupaciones eran muy diferentes en aquél año, sin importar nuestra edad. Una década completa tiene todo para cambiar nuestra percepción de las cosas, las experiencias suelen complementar lo que somos y lo que antes nos parecía lo más importante, quizás ahora resulta de lo más banal y pasajero.

Con esto en mente, he pensado en esta serie de posts, dedicados a lo que más me interesaba en 1999 (además de las chicas de prepa y los videojuegos): la música. Y es curioso que mi interés en la música fuera tan grande en un año como 1999, musicalmente dominado por tantos destellos plásticos buscando el éxito fácil: la invasión latina a los charts estadounidenses (Ricky Martin, Jennifer Lopez), las boy bands , los ídolos del pasado entrándole al dance (Cher, Sting), el Mambo No. 5, Britney Spears, Christina Aguilera… increíble que una década en la que el éxito comercial no estaba peleado con la calidad musical sufriera en su último año tal pérdida de rumbo

En mi salón de clases de la secundaria, los discos indispensables de ese año eran: Significant Other de Limp Bizkit, Californication de Red Hot Chilli Peppers, el soundtrack de Mission Imposible 2 y el Mechanical Animals de Marilyn Manson. ¿Eran realmente tan importantes? Diez años después, ¿Los recordamos con tanto cariño?

En esta serie de post me dedicaré a comentar aquellos discos de 1999. Desde mi percepción, hablaré de las joyas olvidadas, las “obras maestras” que no superaron la prueba del tiempo, los nuevos clásicos, etc. Espero que sea tan entretenido para ustedes leerlo como para mí escribirlo.

¿Listos? Comenzamos.

Califronication/ Red Hot Chili Peppers

Al igual que muchos otros de mi generación, éste fue el álbum con el que conocí a los Chilli Peppers, o al menos con el que comencé a ponerles atención (ya había visto su cameo en los Simpson y conocía la canción de “quiubolewey, quiubolewey, quiubolewey, caon”).

La séptima placa de estos fothermuckers angelinos representa muchas cosas para la banda y para su público. Para empezar, Californication marca el regreso del guitarrista John Frusciante a la banda, tras limpiarse de las drogas que llevó encima durante toda la década. También es el regreso a la atención pública después del tan criticado One Hot Minute. Los sencillos salidos de la placa recibieron gran atención mediática y fueron muy bien recibidos por el gran público, haciéndose de nuevos fans que revitalizaron a la banda. Actualmente, Californication es su disco más exitoso y el mejor vendido.

Pero, visto en la lejanía y basado en mi experiencia personal ¿Realmente es un gran disco? He aquí mi apreciación:

El álbum comienza con fuerza y actitud. Around the World es una gran canción, totalmente Chili Peppers, con un gran trabajo en la instrumentación y muchos ganchos memorables como el riff de guitarra y la voz de Anthony Kiedis tanto en las partes rapeadas como el melódico coro, todo un sencillo en potencia.

Parallel Universe se basa en el trabajo de bajo y guitarra haciendo turururururururu, la parte vocal es más suave, pero no es una balada. La banda empieza a mostrar un nuevo estilo, entre sus temas de rock duro/funk y sus baladas épicas, logrando una especie de equilibrio. Muy diferente al Blood Sugar Sex Magik (1991), lleno de funk y rock duro. El solo de guitarra del final es excelente, muy Hendrix.

Scar Tissue es un baladón melancólico, que en cierto modo celebra el reencuentro de la banda. Me gusta mucho cómo se combinan la guitarra y el bajo como si fueran una sola entidad. Hasta ahora el disco va muy bien, se nota el talento y la espontaneidad de la banda, su ambición por lograr nuevos sonidos, y de paso, conquistar la radio y la televisión.

Pero entonces llega Otherside, en mi opinión la canción más repetitiva del disco. La instrumentación y la melodía simples la hacen amable al oído, pero la canción gira y gira en los mismos versos y elementos llegando al hastío, sobre todo con la constante repetición.

Y de aquí, el álbum decae: Get on Top es un rock simple, predecible para la banda que la interpreta. Califronication es una buena idea de canción, pero dura demasiado. Easily no está tan mal, tiene cambios de ritmo interesantes. Porcelain, en su minimalismo es todo un logro, con un sonido refrescante en un álbum que está a punto de caer en el tedio. Y de Emit Remmus a Right on Time la atención del escucha se pierde, llegando a la acústica y pantanosa Road Trippin que cierra bien un álbum bastante regular.

En términos generales no es un mal álbum, pero me parece que se le infló mucho en su momento, sobre todo por el año en que salió, lleno de desolación musical y miedo al nuevo milenio. Eso si, es el disco que toda banda “vieja” quiere sacar. Cuando apareció Californication, fue borrón y cuenta nueva, la energía de la banda se renovó y ganaron muchos fans que difícilmente se acercarán al material viejo de la banda, pero que estarán ahí para comprar todo lo nuevo. Y su talento como músicos y su carisma son innegables. Si fuera una película, este disco sería un blockbuster veraniego, entretenido al principio y lleno de emotividad, pero excedido en su duración.

Calificación: 7.0

Nota: A ver si ya le perdemos el miedo a la palabra “comercial”. En el caso de los discos, las películas y los libros, el éxito comercial es el incentivo para el artista, pero la calidad es el incentivo para el que consume la obra. Ni una cosa granatiza o demerita a la otra.Usar el término “es que es muy comercial” para decir que algo es malo resulta, más que nada, una tontería que debemos ir dejando atrás.