
Incomprensiblemente, la última película de Mike Leigh (Vera Drake, 2004) fue titulada por las distribuidoras mexicanas como ‘La dulce vida’, habiendo una película italiana del mismo nombre que el público identifica fácilmente. En fin, esto no ensombrece lo logrado en esta cinta que se perfila como una de las mejores del año.
La trama gira alrededor de Poppy, una maestra de kínder de 30 años que tiene la particularidad de ser avasalladoramente feliz. El progreso de la trama es muy sencillo, nos muestra a nuestra singular protagonista en su vida cotidiana, sus reacciones ante situaciones típicas como ir en autobús, salir de fiesta con sus amigas, tomar clases de manejo, etc. Y es la personalidad de la protagonista lo que llama la atención del filme. Y es que es casi patológicamente feliz, llamando demasiado la atención en los lugares en los que se desenvuelve (quizás su estrafalaria vestimenta ayude a esto). Al final de la proyección, uno queda inexplicablemente feliz, de una manera natural e inexplicable y el director no tuvo que recurrir a ñoñerías cursis o a recursos buenaonditas para lograrlo.
Resulta muy destacable el trabajo actoral. Los personajes y las situaciones son el resultado de un trabajo exhaustivo de ensayos e improvisaciones, método recurrente del director para filmar sus películas. El resultado es muy efectivo, con diálogos y situaciones divertidas pero nunca acartonadas. Merece mención aparte la actriz Sally Hawkins, quien logra una actuación memorable y completamente convincente de un personaje tan alegre y optimista que pareciera fuera de este mundo. La interpretación de Hawkins logra convencernos de que Poppy bien podría existir en realidad.
Y lo más importante es que esta cinta, no obstante su tono ligero y la mucha diversión que proporciona, logra hacer una reflexión sobre la idea preconcebida y digerida de lo que es ser feliz, que si para llegar a la plenitud hay que seguir una serie de patrones establecidos o sólo dejarse llevar y recibir todo con una sonrisa. Poppy decide elegir la segunda opción, aunque su sonrisa no sea tan imbatible al enfrentarse a la amargura de su instructor de manejo.
En fin, si tiene suerte todavía puede encontrar ‘La dulce vida’ (duh) en su cartelera local. Probablemente se trate de la comedia del año.
Enraha.
Calificación: 9
La trama gira alrededor de Poppy, una maestra de kínder de 30 años que tiene la particularidad de ser avasalladoramente feliz. El progreso de la trama es muy sencillo, nos muestra a nuestra singular protagonista en su vida cotidiana, sus reacciones ante situaciones típicas como ir en autobús, salir de fiesta con sus amigas, tomar clases de manejo, etc. Y es la personalidad de la protagonista lo que llama la atención del filme. Y es que es casi patológicamente feliz, llamando demasiado la atención en los lugares en los que se desenvuelve (quizás su estrafalaria vestimenta ayude a esto). Al final de la proyección, uno queda inexplicablemente feliz, de una manera natural e inexplicable y el director no tuvo que recurrir a ñoñerías cursis o a recursos buenaonditas para lograrlo.
Resulta muy destacable el trabajo actoral. Los personajes y las situaciones son el resultado de un trabajo exhaustivo de ensayos e improvisaciones, método recurrente del director para filmar sus películas. El resultado es muy efectivo, con diálogos y situaciones divertidas pero nunca acartonadas. Merece mención aparte la actriz Sally Hawkins, quien logra una actuación memorable y completamente convincente de un personaje tan alegre y optimista que pareciera fuera de este mundo. La interpretación de Hawkins logra convencernos de que Poppy bien podría existir en realidad.
Y lo más importante es que esta cinta, no obstante su tono ligero y la mucha diversión que proporciona, logra hacer una reflexión sobre la idea preconcebida y digerida de lo que es ser feliz, que si para llegar a la plenitud hay que seguir una serie de patrones establecidos o sólo dejarse llevar y recibir todo con una sonrisa. Poppy decide elegir la segunda opción, aunque su sonrisa no sea tan imbatible al enfrentarse a la amargura de su instructor de manejo.
En fin, si tiene suerte todavía puede encontrar ‘La dulce vida’ (duh) en su cartelera local. Probablemente se trate de la comedia del año.
Enraha.
Calificación: 9




















