
Grupo: Metallica
Disco: Kill’ Em All
Año: 1983
Como una nueva bocanada de aire fresco a la, de todos modos, siempre refrescante escena del Heavy Metal, llegan estos cuatro gringos mugrosos a invitarnos a poner la mano de cuernitos en todo lo alto una vez más. Después de formarse una gran reputación como banda en vivo, llega por fin el esperado álbum debut de Metallica tras la distribución no oficial del demo de la banda por medio de los fans y el de boca en boca (se ve que estos muchachos son partidarios de la distribución libre de canciones ¡bien por ellos!).
El gran mérito de la banda consiste en mezclar exitosamente el sonido del punk y el rock clásico con las técnicas virtuosas de la nueva ola del metal británico (Iron Maiden y así). El resultado es una serie de piezas energéticas, furiosas, con diversos cambios de ritmo. Es como si se propusieran ser la banda más rápida del oeste que dispara cuando menos lo esperas. O tal vez sólo llegaron a anunciar el apocalipsis.
El álbum empieza con “Hit The Lights”, con un riff veloz y James Hetfield llamando al frenesí. Es un tema que no niega la influencia de los Misfits y es una gran introducción. “The Four Horsemen” es una pieza que parece dividida en varios actos y aunque se extiende más de siete minutos, es una completa maravilla. La intensidad no para con “Motorbread”. Los solos de guitarra suenan geniales e imposibles, logrando que casi nadie extrañe al viejo guitarrista que fue despedido antes de grabar el álbum.
“Jump In The Fire” es como un tema de Deep Purple con anfetaminas, es su primer sencillo y seguro funciona muy bien en los conciertos. El tema está escrito desde la perspectiva del diablo viendo a los mortales matarse entre si y llegar directo al infierno (ahi nomás, papá). “(Anesthesia) Pulling Teeth” es una pieza instrumental que más bien parece un ensayo del bajista Cliff Burton que quedó registrado en el álbum nomás para ver qué pasaba. Aunque no funciona del todo como pieza individual, es una buena muestra del talento del bajista, como diciéndonos que él es el talento secreto dentro de Metallica.
En “Whiplash” James nos dice en la letra lo intensos que son los conciertos de la banda y que nunca se detendrán cual fuerza de la naturaleza. El tema es una de los mejores del disco. Los intereses por la fantasía y lo oculto se hace ver en “The Phantom Lord”., donde inventan incluso sus propias bestias mitológicas. “No Remorse” sube la adrenalina y la deja ahí arriba para la genial, aunque algo boba en su letra, “Seek And Destroy”. La placa cierra con “Metal Militia”, que grita a los cuatro vientos “nos gusta Motorhead” y termina con sonidos de un ejercito marchando, balazos explosiones y un gran sabor de boca.
Un gran debut para una banda que parece va por todo. Es como si en su futuro tuvieran mucho más que otros dos grandes discos, miles de giras, un fatal accidente, una reestructuración interna, un nuevo bajista, otro gran álbum, una polémica reinvención, más giras, quemaduras, dos discos mediocres, un escándalo por el intercambio ilegal de canciones, otro nuevo bajista, otra polémica reinvención, un documental que muestra lo mucho que les gusta el dinero y el disco más complaciente de toda su carrera, entre otras cosas. Seguro les irá mucho mejor.
Disco: Kill’ Em All
Año: 1983
Como una nueva bocanada de aire fresco a la, de todos modos, siempre refrescante escena del Heavy Metal, llegan estos cuatro gringos mugrosos a invitarnos a poner la mano de cuernitos en todo lo alto una vez más. Después de formarse una gran reputación como banda en vivo, llega por fin el esperado álbum debut de Metallica tras la distribución no oficial del demo de la banda por medio de los fans y el de boca en boca (se ve que estos muchachos son partidarios de la distribución libre de canciones ¡bien por ellos!).
El gran mérito de la banda consiste en mezclar exitosamente el sonido del punk y el rock clásico con las técnicas virtuosas de la nueva ola del metal británico (Iron Maiden y así). El resultado es una serie de piezas energéticas, furiosas, con diversos cambios de ritmo. Es como si se propusieran ser la banda más rápida del oeste que dispara cuando menos lo esperas. O tal vez sólo llegaron a anunciar el apocalipsis.
El álbum empieza con “Hit The Lights”, con un riff veloz y James Hetfield llamando al frenesí. Es un tema que no niega la influencia de los Misfits y es una gran introducción. “The Four Horsemen” es una pieza que parece dividida en varios actos y aunque se extiende más de siete minutos, es una completa maravilla. La intensidad no para con “Motorbread”. Los solos de guitarra suenan geniales e imposibles, logrando que casi nadie extrañe al viejo guitarrista que fue despedido antes de grabar el álbum.
“Jump In The Fire” es como un tema de Deep Purple con anfetaminas, es su primer sencillo y seguro funciona muy bien en los conciertos. El tema está escrito desde la perspectiva del diablo viendo a los mortales matarse entre si y llegar directo al infierno (ahi nomás, papá). “(Anesthesia) Pulling Teeth” es una pieza instrumental que más bien parece un ensayo del bajista Cliff Burton que quedó registrado en el álbum nomás para ver qué pasaba. Aunque no funciona del todo como pieza individual, es una buena muestra del talento del bajista, como diciéndonos que él es el talento secreto dentro de Metallica.
En “Whiplash” James nos dice en la letra lo intensos que son los conciertos de la banda y que nunca se detendrán cual fuerza de la naturaleza. El tema es una de los mejores del disco. Los intereses por la fantasía y lo oculto se hace ver en “The Phantom Lord”., donde inventan incluso sus propias bestias mitológicas. “No Remorse” sube la adrenalina y la deja ahí arriba para la genial, aunque algo boba en su letra, “Seek And Destroy”. La placa cierra con “Metal Militia”, que grita a los cuatro vientos “nos gusta Motorhead” y termina con sonidos de un ejercito marchando, balazos explosiones y un gran sabor de boca.
Un gran debut para una banda que parece va por todo. Es como si en su futuro tuvieran mucho más que otros dos grandes discos, miles de giras, un fatal accidente, una reestructuración interna, un nuevo bajista, otro gran álbum, una polémica reinvención, más giras, quemaduras, dos discos mediocres, un escándalo por el intercambio ilegal de canciones, otro nuevo bajista, otra polémica reinvención, un documental que muestra lo mucho que les gusta el dinero y el disco más complaciente de toda su carrera, entre otras cosas. Seguro les irá mucho mejor.
