viernes, 13 de julio de 2007

Roger Waters en México. 2007. Foro Sol.


Hoy, a la lejanía de aquel martes 6 de Marzo de 2007 en el que el ex bajista de Pink Floyd visitó la capital mexicana, aún quedan en mi mente gratas imágenes al respecto:

Cierro los ojos y ahí estoy, sentado muy lejos del escenario, en la tribuna. Ahí estoy, a una hora (supuestamente) de que todo comience.

Ahí estoy, sin ninguna compañía, mirando alrededor, buscando alguna otra alma solitaria. Es gracioso, a mi lado aparecerán tres, pero ninguno haremos conversación. Es una cita personal con las canciones de Pink Floyd (admitámoslo: ¿alguien asistió al concierto a escuchar canciones nuevas? En verdad que no. La gira se llama Dark Side of The Moon). El sonido local pone a Bob Dylan.

Ahí estoy, observando como los que tuvieron más dinero corren para llegar lo más cerca del escenario. Estoy sintiendo un poco de envidia. En verdad que estoy lejos.

Cierro los ojos y ahí estoy, justo en el momento cuando la música pasa del sonido local al sonido principal. Chuck Berry y su "Roll Over Beethoven". En el escenario, una mano gigante cambia la radio, toma de su bebida y fuma un cigarro. ¿Ya comenzó?

Ahí estoy cuando, después de un rato de lo mismo, finalmente se apagan las luces y aparece ese señor que nos congregó a todos en este lugar: Jesucristo (jajajajajajaja, arruiné la solemnidad del momento). Aparece Mr. Waters. Estoy muy lejos, pero parece que la pantalla lateral derecha me ayudará a percibirlo todo.

Entonces…

Cierro los ojos y…

“In The Flesh”. Ya no me siento lejos. Las canciones las siento “en la carne”. Martillos marchando en la pantalla. Y ahí estoy.

“Are there any queers in the theatre tonight? Get 'em up against the wall!” La gente interactúa en la pista, pero en el área en donde me encuentro, esto seria un poco incomodo… y no se da.

Siguiente canción: “mother”. Las emociones estarán al por mayor esta noche. El actor que interpreta a Gilmour hace bien su trabajo, solo se encarga de reproducir lo que se encuentra grabado en los discos, sin agregarle más. Pero admitámoslo, ¿alguien esperaba algo más? La siguiente es “Set the Controls from the Heart of the Sun.” Y todos recordamos la época con Syd Barret (la pantalla ayuda).

La cuarta canción es “Shine on you Crazy Diamond”. Inmediatamente me llega el olor de alguien quemando “mostaza”. “Órale, el Waters trajo el show completo”. Y la luna hace su aparición en el cielo, magnifica. A partir de ese momento no nos abandona durante todo el concierto. Quizás Barret nos ve desde ahí… lo siento, el efecto de la hierba.

“Have a cigar”. A cantar en todo lo alto… esperen, ¿me van a dejar solo? En el área en que me encuentro, muy pocos se emocionan. Aún así, yo estoy cantando: “Come in here, dear boy, have a cigar. youre gonna go far, fly high”

Cierro los ojos y ahí estoy, sintiendo todo el poder del sonido cuadrafónico. Debido a la distancia en que me encuentro, y lo cerca que estoy de una de las bocinas que rodean el estadio, cada vez que hacían uso de estas me perdía algo de lo que ocurría en el escenario. Eso sí, prefiero la pirotecnia sonora a la visual.

“Wish You Where Here”. Estremecedora. Ahora sí, todos cantamos al unísono. Waters está un poco quebrado de la voz. Supongo que el también esta emocionado.

Y llega el momento Waters. Aprovecha que tiene nuestra atención y nos surte dos canciones del “Final Cut”, y por si fuera poco, dos de el como solista. Le funciona, este bloque es bien recibido también.

Cierro los ojos y ahí estoy, justo cuando llega uno de los climax de la noche: “Sheep”, una de mis canciones favoritas de Pink Floyd, del “Animals”. Otra vez me dejan solo cantando, pero esta vez no me importa. Atrás de mí hay unos sujetos que están más ocupados descifrando cual es la canción que está sonando en lugar de escucharla. Allá ellos. El momento del cerdo volador. Me emociona más de lo que yo hubiera imaginado. Tiene escritas consignas en contra del gobierno de Bush y de su muro fronterizo. Además, por ahí se alcanza a leer “Kafka Rules”. Termina la primera parte.

Ahí estoy, escuchando el Dark Side Of The Moon en vivo. Todas y cada una de las composiciones están magníficamente representadas, es como un montaje teatral, de alto nivel. El actor que interpreta a David Gilmour cobra un poco de protagonismo. De piel chinita todas, desde “Breath”, hasta “Eclipse”, y todos impresionados. Mis momentos favoritos: “Money” y “Us and Them”.

Y ahí estoy, para la parte final. La mega conocida “Another Brick In The Wall” con la colaboración de un coro de niños. La euforia es la esperada… aunque al ver a ese tipo que no deja de bailar de esa manera tan ridícula, yo diría que la euforia fue mayor a la esperada. Ahora, nos receta una de las partes más operísticas del álbum “The Wall”, pidiendo que los soldados esparcidos en el mundo regresen a casa. Y para el truco final: “Confortable Numb”.

Es hora de abrir los ojos. El sabor en la boca es agradable. Pero ahora son recuerdos del pasado. Sin embargo, todavía no lo supero. Quiero más. Creo que volveré a cerrar los ojos.